Lo importante es cuidarte, secar antes de limpiar y quitarle al moho la humedad que lo alimenta.
El moho puede provocar alergias y molestias respiratorias aunque nunca hayas sido alérgico, y el moho seco también. Trabaja con cubrebocas N95, guantes de nitrilo, lentes protectores y ropa que puedas lavar, de preferencia al aire libre. Si tienes asma, alergias, las defensas bajas o estás embarazada, que lo haga otra persona.
Cuando decimos que a un libro «le salieron hongos», casi siempre hablamos de moho. Se ve como manchas o como una pelusa aterciopelada, de casi cualquier color, que crece desde un punto y se extiende en círculo. Búscalo en los cortes, en las tapas, en el medianil y por dentro del lomo. Muchas veces se huele antes de verse: a encierro, a tierra húmeda.
| Qué ves | Cómo se reconoce | Qué hacer |
|---|---|---|
| Moho activo | Húmedo, con pelusa o viscoso. Se embarra si lo tocas. | Aislar y secar |
| Moho seco | Seco y polvoso, se desprende como polvillo. Está dormido, no muerto. | Limpiar |
| Manchitas color óxido | Puntos cafés rojizos regados por las hojas, sin pelusa ni relieve. | Vigilar la humedad |
No lo limpies todavía: el moho húmedo se embarra, se mete en el papel y se extiende. Primero hay que secarlo, a la sombra y con el aire corriendo lejos del libro, hasta que quede seco y polvoso; se seca como un libro húmedo (ver la ficha Libros mojados).
Si está mojado o no vas a poder atenderlo en 48 horas, mételo en una bolsa de plástico y congélalo por lo menos 24 horas: eso detiene el moho, aunque no lo mata. Sácalo de la bolsa antes de que se descongele y luego sécalo. Los libros encuadernados en piel o en pergamino no van al congelador: consulta a un restaurador.
Límpialo al aire libre o junto a una ventana abierta, nunca donde guardas los demás libros. Lo ideal es una aspiradora con filtro HEPA y la potencia al mínimo; si no tienes una, trabaja afuera.
Las manchas que deja el moho casi siempre se quedan, aunque el moho ya no esté. No las talles ni intentes blanquearlas.
Los puntitos cafés de muchos libros viejos (en el oficio se les dice foxing) no son una emergencia. Los especialistas discuten si los produce un hongo, pero coinciden en que salen con la humedad alta: son buen aviso para revisar la del cuarto. Si el ejemplar es valioso, que los vea un restaurador.
Limpia los estantes con un trapo y una solución de cloro o desinfectante, y deja que se sequen por completo antes de regresar cualquier libro. Un libro limpio y seco puede volver a su lugar. En las bibliotecas le ponen una nota de que tuvo moho; haz lo mismo y revísalo de vez en cuando, porque si vuelve a mojarse, el moho vuelve a brotar.
Las esporas del moho están en todas partes, esperando la humedad para crecer. Prevenir es, casi todo, controlar la humedad.
El moho no se muere: se duerme. Aunque un libro quede limpio, las esporas siguen ahí y despiertan en cuanto vuelve la humedad, y la mancha que dejó casi siempre se queda. Por eso la reparación de fondo se hace en el cuarto, más que en el libro. En una librería conviene además hacer una cuenta con calma: si el título se consigue de nuevo, muchas veces sale más barato reponerlo que tratarlo. El tiempo, y el restaurador si hace falta, son para los que no se pueden reponer: el ejemplar raro, la edición agotada, el libro con dedicatoria.
Complementa la ficha 0, «Libros mojados»: el moho es lo que aparece cuando un libro no se secó a tiempo. Recomendaciones basadas en instituciones especializadas en conservación documental: Northeast Document Conservation Center (NEDCC), «Emergency Salvage of Moldy Books and Paper», hoja de preservación 3.8; NEDCC, «Temperature, Relative Humidity, Light, and Air Quality: Basic Guidelines for Preservation», hoja de preservación 2.1; National Park Service, «Mold: Prevention of Growth in Museum Collections», Conserve O Gram 3/4, agosto de 2007; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, «If Mold is Present», guía Salvaging Wet Collections; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, «It Grows in the Damp: Treating Mold in Collections», marzo de 2026; Canadian Conservation Institute, «Mould Outbreak – An Immediate Response»; The National Archives (Reino Unido), «Mould in archive collections»; Biblioteca Nacional de España, «Factores que afectan la preservación de los materiales tradicionales de bibliotecas y archivos», mayo de 2020. Revisada el 20 de octubre de 2026.
Cómo citar: Instituto del Libro y la Lectura (ILLAC), «Hongos y humedad», El cuidado del libro, ficha 1. https://illac.mx/cuidado-hongos-y-humedad.html
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